

Por Julio Millán
Para viajar en el tiempo no se necesita ser experto en física cuántica, tampoco ser un científico afamado para deducir la fórmula para viajar en el tiempo que plantea la teoría de la relatividad, mucho menos recurrir a bolas de cristal o fórmulas mágicas para poder ver el pasado.
El viaje en el tiempo es posible! Únicamente debemos utilizar los medios de comunicación para ponernos en contacto con aquellas personas que más que amigos son nuestros hermanos de niñez y de adolescencia, esos seres que compartieron junto a nosotros tantos y tantos momentos de alegría, tristeza, rebeldía, picardía. Esos amigos con los que podemos mirarnos a los ojos y vernos a nosotros mismos cuando apenas nuestras personalidades se estaban construyendo.
Ese tesoro que se encuentra en nuestros amigos de infancia es la única fuente secreta para el viaje en el tiempo, eso mismo fue lo que experimentamos mis compañeros y yo de la promoción 1986, cuando en el pasado mes de noviembre nos volvimos a encontrar después de 30 años y vimos como nuestras vidas no se diferenciaban mucho una de la otra y en cambio teníamos tantas cosas que recordar, tantas anécdotas que revivir que no solamente fue un reencuentro, sino también una terapia. Muchos de nosotros salimos totalmente rejuvenecidos y renovados después de esa magnífica experiencia.
Así como sucedió con nuestra promoción 1986 los invito para que se unan y contacten nuevamente a sus compañeros y con el apoyo de ASIA Bartolina la Asociación de exalumnos, organicen un evento en donde nuevamente compartan y logren viajar en el tiempo.
Sólo tomen el teléfono, escriban un mensaje por correo electrónico o participen en las redes sociales. Y ese sueño será una realidad.
Para este año, invito a las promociones 2012, 2007, 2002, 1997, 1992, 1987, 1982, 1977, 1972, 1967, 1962, 1957, 1952, 1947 y 1942 a reunirse, organizar y celebrar el aniversario de su graduación y revivir nuevamente los mejores momentos de su niñez y adolescencia.